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El hilo conductor entre guardia y guardia

Muchos profesionales hacen muy bien su trabajo y, aun así, sienten que su carrera se volvió una sucesión de días sueltos. Te cuento cómo, desde Knowmads Teammasters, acompaño a recuperar ese hilo y a convertirlo en un plan que se sostiene.

Una médica intensivista sale de una guardia de doce horas. Afuera ya es de día. En el turno hubo dos ingresos críticos, una conversación difícil con una familia y un café que se enfrió sobre el mostrador. Maneja hasta su casa con el cansancio de siempre y, en un semáforo, la alcanza un pensamiento que vuelve cada tanto: hace años que es muy buena en lo suyo y, aun así, su trabajo se parece cada vez más a una sucesión de días sueltos. Cada guardia la encuentra entera y la deja vacía.

Una médica intensivista sale de una guardia de doce horas. Afuera ya es de día. En el turno hubo dos ingresos críticos, una conversación difícil con una familia y un café que se enfrió sobre el mostrador.
Una médica intensivista sale de una guardia de doce horas. Afuera ya es de día. En el turno hubo dos ingresos críticos, una conversación difícil con una familia y un café que se enfrió sobre el mostrador.

En algún rincón guarda un deseo —inclinarse hacia la gestión, coordinar un servicio, formar a los que recién llegan—, pero ese deseo vive en un terreno difuso, sin un primer paso claro. Entre una guardia y otra, el hilo se afina; y cuando intenta retomarlo, la próxima noche en la unidad vuelve a borrarlo.


Quizás no seas médico ni trabajes por guardias, pero conocés la sensación. La vida laboral dejó de tener la forma tranquilizadora de una escalera, con peldaños visibles y un destino más o menos pactado. Hoy se parece más a un portafolio que a una línea recta: tareas que se superponen, demandas que se renuevan, una agenda que devora el tiempo de pensar. En ese paisaje, mantener una dirección propia se volvió un trabajo en sí mismo.

Rediseñar la carrera sin perder el hilo: de la rutina a un plan propio

Simon Sinek popularizó una idea sencilla y exigente: las trayectorias que inspiran empiezan por el porqué, por la convicción, antes que por las tareas. El consejo sigue siendo bueno. Pero el propósito es una brújula, y una brújula sola no traza el camino. Cuando la semana está tomada por la urgencia, la distancia entre el deseo y el primer paso puede durar años.


Hace casi una década que trabajo en acortar esa distancia. Llegué desde la tradición de Toastmasters —esa escuela centenaria de práctica, roles y evaluación útil— y le fui sumando herramientas de entrenamiento y de sistematización de carrera que probé, ajusté y volví a probar hasta verlas funcionar. En el camino descubrí mi propia vocación: acompañar a otros a encontrar su destino. Es lo que hago hoy desde Knowmads Teammasters, y quiero contarte cómo funciona con alguien como esa médica.


Primero, ver el modelo detrás del cargo

Lo primero es dejar de mirar el trabajo como un puesto y empezar a mirarlo como un modelo. Cuando alguien describe su vida laboral solo por el cargo —"médica intensivista en tal sanatorio"—, se queda con pocas palancas.


Cuando la describe por la lógica de su actividad —a quién sirve, qué ofrece, con qué recursos cuenta, por qué vías llega, de qué se sostiene—, empiezan a aparecer movimientos que estaban ahí y no se veían: enseñar, coordinar, diseñar protocolos, formar a los que llegan, inclinarse hacia la gestión sin abandonar lo que ama. Esa lectura tiene un nombre y un método —el Business Model You— y es una de las piezas que trabajamos en cada cohorte.


Después, sostener el movimiento

Ver la palanca, sin embargo, no alcanza; hay que sostener el movimiento, y ahí es donde la mayoría se cae. Diseñar una carrera cambia, tarde o temprano, la forma en que uno opera cada día, y un dato incómodo lo explica: cerca del 40% de lo que hacemos es automático.


Se suele decir que un hábito se instala en veintiún días; la evidencia es más paciente y habla de unos sesenta y seis. Por eso enseño a apoyarse menos en la fuerza de voluntad y más en el diseño del entorno, con un sistema de ventanas móviles de dos días —hoy y mañana— que baja la carga mental y vuelve sostenible la constancia.


Para que ese avance no transcurra en piloto automático, está el journaling, una brújula interior. Escribir obliga a ralentizar en medio de las notificaciones; ordena la experiencia y permite formularse preguntas incómodas antes de tener las respuestas —"¿qué me está drenando energía?", "¿qué movimiento vengo postergando?"—.


Charles Darwin se subió al Beagle con una meta difusa y un cuaderno; durante cinco años registró asombros y dudas que, recién al final, se ordenaron en una idea. Una carrera tiene algo de eso: se avanza en una dirección antes de poder nombrar el destino, y el registro escrito es lo que después permite leer el propio recorrido.

Y, sobre todo, no

hacerlo en soledad

El cambio se cae cuando se lo carga una sola persona. En KTM cada participante entra a una cohorte online de ocho a doce personas y a sesiones donde se practica de verdad: se habla, se ensaya, se sustenta una idea, y se recibe una evaluación con forma precisa —el feedforward: una fortaleza observable, un patrón y un experimento para la próxima vez—. Cada quien tiene además un buddy, un compañero de ruta que ayuda a destrabar lo que se atascó entre semana y a que cada reunión termine con una decisión y un plazo, no con una buena intención. El hilo deja de depender de la memoria y empieza a apoyarse en una práctica compartida.


Vuelvo a la médica. En un proceso así no cambia de profesión de un día para el otro ni espera un golpe de inspiración. Empieza por nombrar en voz alta ese deseo de gestión, lo traduce en decisiones pequeñas, las sostiene entre guardia y guardia y, unos meses después, está coordinando un turno, diseñando un protocolo o formando residentes. El hilo, que se afinaba sin que ella pudiera evitarlo, vuelve a tensarse.


Podés redefinirte

Si te reconocés en esa médica —en el hilo que se afina entre una exigencia y la siguiente, en el deseo que no encuentra su primer paso—, quiero decirte algo con todas las letras: podés redefinirte. Podés sostener un proceso de trabajo sistemático que, en pocos meses, te deje parada en otro lugar; uno que hayas elegido. No hace falta que lo tengas todo claro para empezar; hace falta empezar para que se aclare.


El primer paso es una conversación que podes agendar aquí. Te invito a una charla inicial de orientación: cuarenta y cinco minutos para mirar juntos tu momento profesional, las direcciones posibles y si esta cohorte es para vos. Sin libreto rígido y sin compromiso. El hilo es tuyo; yo te ayudo a sostenerlo.

1 comentario

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Agustina Camaño
12 jun
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Hay posts que describen exactamente el momento en el que estamos... y este es uno de esos. Soy parte de la cohorte actual de KTM y puedo decir que las herramientas son tan concretas como las que se describen acá. Estoy en una etapa desafiante de mi vida, de cambios, de preguntas abiertas, de querer construir algo sólido desde adentro. El hilo existe. Y se puede sostener. Porque como dice Diego: no hace falta tenerlo todo claro para empezar. Hace falta empezar para que se aclare.

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